domingo, 11 de diciembre de 2016

re-noir

Al menos una noche por semana, le gusta ir a los cines Renoir y ver esa película que nadie más verá. Independiente o clásica, o quizás ambas. Cintas que terminan felices. Que a veces acaban fatal. Algunas, incluso, parecen no tener FIN. Como cuando de madrugada, fuera del penúltimo bar, ella me pregunta por nuestro desenlace. Todo Madrid, entonces, a un solo beso de fundirse a negro. 

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